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Las empresas inmobiliarias tienen que ser capaces de anticiparse al comportamiento de sus clientes, adivinando sus necesidades, gustos y preferencias, sin tener que preguntárselos a ellos mismos. ...
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sábado, 31 de enero de 2015

"¿ Por qué tiene miedo? "


esperamos una
 ciudad 
de 
sólidos cimientos,
 cuyo arquitecto 
constructor es Dios. 

Carta a los Hebreos 11,1-2.8-19.
Hermanos:
La fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven.
Por ella nuestros antepasados fueron considerados dignos de aprobación.
Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba.
Por la fe, vivió como extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que Isaac y Jacob, herederos con él de la misma promesa.
Porque Abraham esperaba aquella ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía.
Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar.
Todos ellos murieron en la fe, sin alcanzar el cumplimiento de las promesas: las vieron y las saludaron de lejos, reconociendo que eran extranjeros y peregrinos en la tierra.
Los que hablan así demuestran claramente que buscan una patria;
y si hubieran pensado en aquella de la que habían salido, habrían tenido oportunidad de regresar.
Pero aspiraban a una patria mejor, nada menos que la celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de llamarse "su Dios" y, de hecho, les ha preparado una Ciudad.
Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda: él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas,
a aquel de quien se había anunciado: De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre.
Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue como un símbolo.

Evangelio según San Lucas 1,69-70.71-72.73-75.
Nos ha dado un poderoso Salvador
en la casa de David, su servidor,
como lo había anunciado mucho tiempo antes
por boca de sus santos profetas.

Para salvarnos de nuestros enemigos
y de las manos de todos los que nos odian.
Así tuvo misericordia de nuestros padres
y se acordó de su santa Alianza,

Se acordó del juramento que hizo a nuestro padre Abraham
de concedernos que, libres de temor,
arrancados de las manos de nuestros enemigos,
lo sirvamos en santidad y justicia
bajo su mirada, durante toda nuestra vida.




Evangelio según San Marcos 4,35-41.
Al atardecer de ese mismo día, les dijo: "Crucemos a la otra orilla".
Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.
Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua.
Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.
Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!". El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.
Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?".
Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. 



Leer el comentario del Evangelio por : 

San Bonifacio (c. 673-754), monje, misionero de Alemania y mártir 
De una carta a Cutberto; PL 89, 765 (trad. cf breviario 05/06) 
“¿Por qué tienen miedo?”

La Iglesia, que es como una barca que navega por el mar de este mundo y que se ve sacudida por las diversas olas de las tentaciones, no ha de dejarse a la deriva, sino que debe ser gobernada. En la primitiva Iglesia tenemos el ejemplo de Clemente y Cornelio y muchos otros en la ciudad de Roma, Cipriano en Cartago, Atanasio en Alejandría, los cuales, bajo el reinado de los emperadores paganos, gobernaban la nave de Cristo, su amada esposa, que es la Iglesia, con sus enseñanzas, con su protección, con sus trabajos y sufrimientos hasta derramar su sangre.

Al pensar en éstos y otros semejantes, me estremezco y “me asalta el temor y el terror, me cubre el espanto” (Sal 54,6) por mis pecados, y de buena gana abandonaría el gobierno de la Iglesia que me ha sido confiado, si para ello encontrara apoyo en el ejemplo de los Padres o en la sagrada Escritura.

Mas, puesto que las cosas son así y la verdad puede ser impugnada, pero no vencida (…), nuestra mente fatigada se refugia en aquellas palabras de Salomón: “Confía en el Señor con toda el alma, no te fíes de tu propia inteligencia; en todos tus caminos piensa en él, y él allanará tus sendas (Pr 3,5-6). (…) Mantengámonos firmes en la justicia y preparemos nuestras almas para la prueba; sepamos aguantar hasta el tiempo que Dios quiera y digámosle: “Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación” (Sal 89,1). Tengamos confianza en él, que es quien nos ha impuesto esta carga. Lo que no podamos llevar por nosotros mismos, llevémoslo con la fuerza de aquel que es todopoderoso y que ha dicho: “Mi yugo es llevadero y mi carga ligera” (Mt 11,30).

"Que todos sean uno" (Jn 17,21)


San Juan Bosco, Un Maestro de la Juventud



San Juan Bosco, presbítero y fundador
Memoria de san Juan Bosco, presbítero, el cual, después de una niñez dura, fue ordenado sacerdote, y en la ciudad de Turín se dedicó esforzadamente a la formación de los adolescentes. Fundó la Sociedad Salesiana y, con la ayuda de santa María Domènica Mazzarello, el Instituto de Hijas de María Auxiliadora, para enseñar oficios a la juventud e instruirles en la vida cristiana. Lleno de virtudes y méritos, voló al cielo, en este día, en la misma ciudad de Turín, en Italia.
En su vida, lo sobrenatural se hizo casi natural y lo extraordinario, ordinario. Tales fueron las palabras que el Papa Pío XI dijo sobre Don Bosco.
Juan Melchor había nacido en 1815, y era el menor de los hijos de un campesino piamontés. Su padre murió cuando Juan sólo tenía dos años. Su madre, santa y laboriosa mujer, que debió luchar mucho para sacar adelante u sus hijos, se hizo cargo de su educación. A los nueve años de edad, un sueño que el rapazuelo no olvidó nunca, le reveló su vocación. Más adelante, en todos los períodos críticos de su vida, una visión del cielo le indicó siempre el camino que debía seguir. En aquel primer sueño, se vio rodeado de una multitud de chiquillos que se peleaban entre sí y blasfemaban; Juan Bosco trató de hacer la paz, primero con exhortaciones y después con los puños. Súbitamente apareció una misteriosa mujer que le dijo: «¡No, no; tienes que ganártelos por el amor! Toma tu cayado de pastor y guía a tus ovejas». Cuando la señora pronunció estas palabras los niños se convirtieron, primero en bestias feroces y luego en ovejas. El sueño terminó, pero desde aquel momento Juan Bosco comprendió que su vocación era ayudar a los niños pobres, y empezó inmediatamente a enseñar el catecismo y a llevar a la iglesia a los chicos de su pueblo. Para ganárselos, acostumbraba ejecutar ante ellos toda clase de acrobacias, en las que llegó a ser muy ducho. Un domingo por la mañana, un acróbata ambulante dio una función pública y los niños no acudieron a la iglesia; Juan Bosco desafió al acróbata en su propio terreno, obtuvo el triunfo, y se dirigió victoriosamente con los chicos a la misa. Durante las semanas que vivió con una tía que prestaba servicios en casa de un sacerdote, Juan Bosco aprendió a leer. Tenía un gran deseo de ser sacerdote, pero hubo de vencer numerosas dificultades antes de poder empezar sus estudios. A los dieciséis años, ingresó finalmente en el seminario de Chieri y era tan pobre, que debía mendigar para reunir el dinero y los vestidos indispensables. El alcalde del pueblo le regaló el sombrero, el párroco la chaqueta, uno de los parroquianos el abrigo y otro, un par de zapatos. Después de haber recibido el diaconado, Juan Bosco pasó al seminario mayor de Turín y allí empezó, con la aprobación de sus superiores, a reunir los domingos a un grupo de chiquillos y mozuelos abandonados de la ciudad.
San José Cafasso, cura de la parroquia anexa al seminario mayor de Turín, confirmó a Juan Bosco en su vocación, explicándole que Dios no quería que fuese a las misiones extranjeras: «Desempaca tus bártulos -le dijo-, y prosigue tu trabajo con los chicos abandonados. Eso y no otra cosa es lo que Dios quiere de ti». El mismo Don Cafasso le puso en contacto con los ricos que podían ayudarle con limosnas para su obra, y le mostró las prisiones y los barrios bajos en los que encontraría suficientes clientes para aprovechar los donativos de los ricos. El primer puesto que ocupó Don Bosco fue el de capellán auxiliar en una casa de refugio para muchachas, que había fundado la marquesa di Barola, la rica y caritativa mujer que socorrió a Silvio Pellico cuando éste salió de la prisión. Los domingos, Don Bosco no tenía trabajo de modo que podía ocuparse de sus chicos, a los que consagraba el día entero en una especie de escuela y centro de recreo, que él llamó «Oratorio Festivo». Pero muy pronto, la marquesa le negó el permiso de reunir a los niños en sus terrenos, porque hacían ruido y destruían las flores. Durante un año, Don Bosco y sus chiquillos anduvieron «de Herodes a Pilatos», porque nadie quería aceptar ese pequeño ejército de más de un centenar de revoltosos muchachos. Cuando Don Bosco consiguió, por fin, alquilar un viejo granero, y todo empezaba a arreglarse, la marquesa, que a pesar de su generosidad tenía algo de autócrata, le exigió que escogiera entre quedarse con su tropa o con su puesto en el refugio para muchachas. El santo escogió a sus chicos.
En esos momentos críticos, le sobrevino una pulmonía, cuyas complicaciones estuvieron a punto de costarle la vida. En cuanto se repuso, fue a vivir en unos cuartuchos miserables de su nuevo oratorio, en compañía de su madre, y allí se entregó, con toda el alma, a consolidar y extender su obra. Dio forma acabada a una escuela nocturna, que había inaugurado el año precedente, y como el oratorio estaba lleno a reventar, abrió otros dos centros en otros tantos barrios de Turín. Por la misma época, empezó a dar alojamiento a los niños abandonados. Al poco tiempo, había ya treinta o cuarenta chicos, la mayoría aprendices, que vivían con Don Bosco y su madre en el barrio de Valdocco. Los chicos llamaban a la madre de Don Bosco «Mamá Margarita». Pero Don Bosco cayó pronto en la cuenta que todo el bien que hacía a sus chicos se perdía con las malas influencias del exterior, y decidió construir sus propios talleres de aprendizaje. Los dos primeros: el de los zapateros y el de los sastres, fueron inaugurados en 1853.
El siguiente paso fue construir una iglesia, consagrada a San Francisco de Sales. Después vino la construcción de una casa para la enorme familia. El dinero no faltaba, a veces, por verdadero milagro. Don Bosco distinguía dos grupos entre sus chicos: el de los aprendices, y el de los que daban señales de una posible vocación sacerdotal. Al principio iban a las escuelas del pueblo; pero con el tiempo, cuando los fondos fueron suficientes, Don Bosco instituyó los cursos técnicos y los de primeras letras en el oratorio. En 1856, había ya 150 internos, cuatro talleres, una imprenta, cuatro clases de latín y diez sacerdotes. Los externos eran 500. Con su extraordinario don de simpatía y de leer en los corazones, Don Bosco ejercía una influencia ilimitada sobre sus chicos, de suerte que podía gobernarles con aparente indulgencia y sin castigos, para gran escándalo de los educadores de su tiempo. Además de este trabajo, Don Bosco se veía asediado de peticiones para que predicara, la fama de su elocuencia se había extendido enormemente a causa de los milagros y curaciones obradas por la intercesión del santo. Otra forma de actividad, que ejerció durante muchos años, fue la de escribir libros para el gusto popular, pues estaba convencido de la influencia de la lectura. Unas veces se trataba de una obra de apologética, otras de un libro de historia, de educación o bien de una serie de lecturas católicas. Este trabajo le robaba gran parte de la noche y al fin, tuvo que abandonarlo, porque sus ojos empezaron a debilitarse.
El mayor problema de Don Bosco, durante largo tiempo, fue el de encontrar colaboradores. Muchos jóvenes sacerdotes entusiastas, ofrecían sus servicios, pero acababan por cansarse, ya fuese porque no lograban dominar los métodos impuestos por Don Bosco, o porque carecían de su paciencia para sobrellevar las travesuras de aquel tropel de chicos mal educados y frecuentemente viciosos, o porque perdían la cabeza al ver que el santo se lanzaba a la construcción de escuelas y talleres, sin contar con un céntimo. Aun hubo algunos que llevaron a mal que Don Bosco no convirtiera el oratorio en un club político para propagar la causa de «La Joven Italia». En 1850, no quedaba a Don Bosco más que un colaborador y esto lo decidió a preparar, por sí mismo, a sus futuros colaboradores. Así fue como santo Domingo Savio ingresó en el oratorio, en 1854.
Por otra parte, Don Bosco había acariciado siempre la idea, más o menos vaga, de fundar una congregación religiosa. Después de algunos descalabros, consiguió por fin formar un pequeño núcleo. «En la noche del 26 de enero de 1854 -escribe uno de los testigos- nos reunimos en el cuarto de Don Bosco. Se hallaban allí además, Cagliero, Rocchetti, Artiglia y Rúa. Llegamos a la conclusión de que, con la ayuda de Dios, íbamos a entrar en un período de trabajos prácticos de caridad para ayudar a nuestros prójimos. Al fin de ese período, estaríamos en libertad de ligarnos con una promesa, que más tarde podría transformarse en voto. Desde aquella noche recibieron el nombre de Salesianos todos los que se consagraron a tal forma de apostolado. Naturalmente, el nombre provenía del gran obispo de Ginebra. El momento no parecía muy oportuno para fundar una nueva congregación, pues el Piamonte no había sido nunca más anticlerical que entonces. Los jesuitas y las Damas del Sagrado Corazón habían sido expulsados; muchos conventos habían sido suprimidos y, cada día, se publicaban nuevas leyes que coartaban los derechos de las órdenes religiosas. Sin embargo, fue el ministro Rattazzi, uno de los que más parte había tenido en la legislación, quien urgió un día a Don Bosco a fundar una congregación para perpetuar su trabajo y le prometió su apoyo ante el rey.
En diciembre de 1859, Don Bosco y sus veintidós compañeros decidieron finalmente organizar la congregación, cuyas reglas habían sido aprobadas por Pío IX. Pero la aprobación definitiva no llegó sino hasta quince años después, junto con el permiso de ordenación para los candidatos del momento. La nueva congregación creció rápidamente: en 1863 había treinta y nueve salesianos; y a la muerte del fundador, eran ya 768. Don Bosco realizó uno de sus sueños al enviar sus primeros misioneros a la Patagonia. Poco a poco, los Salesianos se extendieron por toda la América del Sur. Cuando san Juan Bosco murió, la congregación tenía veintiséis casas en el Nuevo Mundo y treinta y ocho en Europa. Las instituciones salesianas en la actualidad comprenden escuelas de primera y segunda enseñanza, seminarios, escuelas para adultos, escuelas técnicas y de agricultura, talleres de imprenta y librería, hospitales, etc. sin omitir las misiones extranjeras y el trabajo pastoral.
El siguiente paso de Don Bosco fue la fundación de una congregación femenina, encargada de hacer por las niñas lo que los Salesianos hacían por los niños. La congregación quedó inaugurada en 1872, con la toma de hábito de veintisiete jóvenes a las que el santo llamó Hijas de Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos. La nueva comunidad se desarrolló casi tan rápidamente como la anterior y emprendió, además de otras actividades, la creación de escuelas de primera enseñanza en Italia, Brasil, Argentina y otros países. Para completar su obra, Don Bosco organizó a sus numerosos colaboradores del exterior en una especie de tercera orden, a la que dio el título de Colaboradores Salesianos. Se trataba de hombres y mujeres de todas las clases sociales, que se obligaban a ayudar en alguna forma a los educadores salesianos.
El sueño o visión que tuvo Don Bosco en su juventud marcó toda su actividad posterior con los niños. Todo el mundo sabe que para trabajar con los niños, hay que amarlos; pero lo importante es que ese amor se manifieste en forma comprensible para ellos. Ahora bien, en el caso de Don Bosco, el amor era evidente, y fue ese amor el que le ayudó a formar sus ideas sobre el castigo, en una época en que nadie ponía en tela de juicio las más burdas supersticiones acerca de ese punto. Los métodos de Don Bosco consistían en desarrollar el sentido de responsabilidad, en suprimir las ocasiones de desobediencia, en saber apreciar los esfuerzos de los chicos, y en una gran amistad. En 1877 escribía: «No recuerdo haber empleado nunca un castigo propiamente dicho. Por la gracia de Dios, siempre he podido conseguir que los niños observen no sólo las reglas, sino aun mis menores deseos». Pero a esta cualidad se unía la perfecta conciencia del daño que puede hacer a los niños un amor demasiado indulgente, y así lo repetía constantemente Don Bosco a los padres. Una de las imágenes más agradables que suscita el nombre de Don Bosco es la de sus excursiones domingueras al bosque, con una parvada de rapazuelos. El santo celebraba la misa en alguna iglesita de pueblo, comía y jugaba con los chicos en el campo, les daba una clase de catecismo, y todo terminaba al atardecer, con el canto de las vísperas, pues Don Bosco creía firmemente en los benéficos efectos de la buena música.
El relato de la vida de Don Bosco quedaría trunco, si no hiciéramos mención de su obra de constructor de iglesias. La primera que erigió era pequeña y resultó pronto insuficiente para la congregación. El santo emprendió entonces la construcción de otra mucho más grande, que quedó terminada en 1868. A ésta siguió una gran basílica en uno de los barrios pobres de Turín, consagrada a San Juan Evangelista. El esfuerzo para reunir los fondos necesarios había sido inmenso; al terminar la basílica, el santo no tenía un céntimo y estaba muy fatigado, pero su trabajo no había acabado todavía. Durante los últimos años del pontificado de Pío IX, se había creado el proyecto de construir una iglesia del Sagrado Corazón en Roma, y el Papa había dado el dinero necesario para comprar el terreno. El sucesor de Pío IX se interesaba en la obra tanto como su predecesor, pero parecía imposible reunir los fondos para la construcción. «Es una pena que no podamos avanzar -dijo el papa al terminar un consistorio-; la gloria de Dios, el honor de la Santa Sede y el bien espiritual de muchos fieles están comprometidos en la empresa. Y no veo cómo podríamos llevarla adelante».
-Yo puedo sugerir una manera de hacerlo -dijo el cardenal Alimonda.
-¿Cuál? -preguntó el papa.
-Confiar el asunto a Don Bosco.
-¿Y Don Bosco estaría dispuesto a aceptar?
-Yo le conozco bien -replicó el cardenal-; la simple manifestación del deseo de Vuestra Santidad será una orden para él.
La tarea fue propuesta a Don Bosco, quien la aceptó al punto. Cuando ya no pudo obtener más fondos en Italia, se trasladó a Francia, el país en que había nacido la devoción al Sagrado Corazón. Las gentes le aclamaban en todas partes por su santidad y sus milagros y el dinero le llovía. El porvenir de la construcción de la nueva iglesia estaba ya asegurado; pero cuando se aproximaba la fecha de la consagración, Don Bosco repetía que, si se retardaba demasiado, no estaría en vida para asistir a ella. La consagración de la iglesia tuvo lugar el 14 de mayo de 1887, y san Juan Bosco celebró allí la misa poco después. Pero sus días tocaban a su fin. Dos años antes, los médicos habían declarado que el santo estaba completamente agotado y que la única solución era el descanso; pero el reposo era desconocido para Don Bosco. A fines de 1887, sus fuerzas empezaron a decaer rápidamente; la muerte sobrevino el 31 de enero de 1888, cuando apenas comenzaba el día, de suerte que algunos autores escriben, sin razón, que Don Bosco murió al día siguiente de la fiesta de San Francisco de Sales (que en aquel momento se celebraba el 29 de enero). Cuarenta mil personas desfilaron ante su cadáver en la iglesia, y sus funerales fueron una especie de marcha triunfal, porque toda la ciudad de Turín salió a la calle a honrar a Don Bosco por última vez. Su canonización tuvo lugar en 1934.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI





Oremos 
Señor Dios nuestro, que has dado a la Iglesia, en el prebístero San Juan Bosco, un padre y un maestro de la juventud, concédenos que, movidos por un amor semejante al suyo, nos entreguemos tu servicio, trabajando para la salvación de nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


jueves, 29 de enero de 2015

Cree en Dios, La Santa Virgen Maria y todos los Angeles


NUESTRA
SEÑORA
DE
COROMOTO



HOY
JUEVES
DÍA
DEL SANTÍSIMO,
Visitarlo hoy y entrégale todo lo bueno y
malo que tiene
y te da una respuesta
maravillosa

ARCÁNGEL
RAFAEL


7 costumbres de gente exitosa



Ponte tres metas específicas semanal y mensualmente e ignora todo lo demás 
Hay millones de cosas que puedes hacer para mejorar tu negocio. El problema es que si tratas de arreglar o mejorar todo al mismo tiempo vas a hacer algo mal. Necesitas ser implacable al seguir tus metas. Al menos una vez al día pienso ¿Lo que estoy haciendo me está ayudando a cumplir mis metas? Es fácil distraerte con tareas que no son importantes. Sólo necesitas estar al pendiente.
Para asumir nuestra responsabilidad y seguir en la misma página, tenemos reuniones los viernes. Durante estas juntas nuestra empresa establece algunas metas para la siguiente semana y vemos cómo vamos con las de la semana pasada. Es mucho más fácil decir " lo que salió mal esta semana” que " lo que salió mal en este trimestre”. Co fundador Patrick Ambron de Brandyourself.
Fuente:



7 costumbres de gente exitosa:

miércoles, 28 de enero de 2015

DIOS CON NOSOTROS















ORACIONES MILAGROSAS: Oración Milagrosa a San Rafael Arcangel para una g...

Santísimo Príncipe de la Gloria
y poderoso Arcángel San Rafael,
grande en los bienes de la naturaleza,
grande en los dones de la gracia,
grande en el ardor de la caridad,
grande en el resplandor de la sabiduría,
grande en la piedad con los hombres,
grande en el poder contra los demonios,
grande en la dignidad,
grandísimo en la humildad.

Medicina de Dios,
Médico de la salud,
Príncipe de los Médicos,
Prefecto de la curaciones,
Salud de los enfermos,
Luz de los ciegos,
Gozo de los afligidos,
Custodio de los caminantes,
Guía de los peregrinos,
Maestro de los que desean la perfección,
Protector de la virtud,
Celador de la gloria de Dios,
ensalzador de la limosna, del ayuno y de la oración:
te ruego, piadosísimo y poderosísimo Príncipe,
por aquella caridad con que acompañaste a Tobías el mozo guardándolo de muchos peligros,
librándole a él y a Sara su Esposa
de aquel cruel demonio Asmodeo,
sanando al anciano Tobías
de la enfermedad que padecía en sus ojos,
y llenándole su casa y familia de muchos bienes,
me asistas en las enfermedades,
me acompañes en los caminos
y me defiendas del demonio y de los enemigos,
para que viviendo virtuosamente en esta vida,
merezcamos ver la luz de Dios en la eterna,
también os suplico me alcancéis
lo que pido en esta oración y pronta solucion a esta gran necesidad: (hacer la petición),
si es para mayor gloria de Dios y provecho mío.

Amén.

San Rafael Arcángel, ruega por nosotros;
Ángel del amor Divino, ruega por nosotros;
vencedor del enemigo malo, ruega por nosotros;
auxiliador en la gran necesidad, ruega por nosotros;
ángel del dolor y de la curación, ruega por nosotros;
auxilio de médicos, caminantes y viajeros,
ruega por nosotros.

Rezar el Credo, Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Fuente:


ORACIONES MILAGROSAS: Oración Milagrosa a San Rafael Arcangel para una g...:





















PROSPERIDAD
ABUNDANCIA
SUMINISTROS
PARA TODOS
EL 
MUNDO


ORACIONES MILAGROSAS: Oración breve a la Santa Cruz de CARAVACA para ped...

"Oh Santa cruz, sé mi luz. Que el dragón no sea mi lider. ¡Apártate Satanás!. Jamás me aconsejes ninguna vanidad. El brebaje que nos viertes es el mal; bebe tu mismo todos tus venenos. Bendice mi camino y dirigelo hacia la prosperidad Infinita y Universal desde hoy y para Siempre ¡Viva el Señor!. 

Amén"
Fuente:

MILAGROSAS: Oración breve a la Santa Cruz de CARAVACA para ped...:






DANOS
PROSPERIDAD
ABUNDANCIA
FELICIDAD
SUMINISTROS
PARA ESTE
PAÍS
VENEZUELA 

martes, 27 de enero de 2015

11 frases motivadoras del 2014

. Te presentamos 11 ejemplos de enseñanzas de personajes que nos han iluminado este 2014.  
1. “Sólo se puede llegar a ser verdaderamente exitoso en algo que te gusta. No hagas que el dinero sea tu meta. En lugar de eso, persigue cosas que te guste hacer y luego hazlas tan bien que la gente no te quite la mirada”, Maya Angelou, autora y activista.
2. “Algunos de ustedes no obtuvieron el trabajo que realmente querían o recibieron esas terribles cartas de rechazo de la universidad. Conocen la decepción de perder o de no obtener algo que deseaban. Cuando eso pase, muestren de qué están hechos”, Jill Abramson, periodista.
3. “La vida sólo te da una pequeña chispa de locura. No la pierdas”, Robin Williams, actor y comediante.
4. “Ir del punto A al Z puede ser retador, a menos que recuerdes que no tienes que llegar del punto A al Z. Debes ir del A al B. Si separas los sueños grandes en pasos pequeños podrás seguir adelante”, Sheryl Sandbeg, autora, activista y Jefa de Operaciones de Facebook.
5. “No tengas miedo de cometer un error. ¿Sabes qué puedes hacer si eliges la opción equivocada? ¡Tirarla y elegir otra!”, Steve Ballmer, antiguo CEO de Microsoft y actual dueño de LA Clippers.
6. “Siempre estaré a salvo de los huracanes mientras no olvide donde vivo”, Elizabeth Gilbert, escritora.
7. “Si no estás haciendo una gran diferencia en la vida de otra gente no deberías tener una empresa, así de simple. Las compañías tienen la responsabilidad de cambiar algo en el mundo: le deben esto a su comunidad, empleados, clientes, etcétera. Lo mejor de todo es que hacer el bien también es bueno para el negocio… ¿qué estás esperando?”, Richard Branson, fundador de Virgin Group.
8. “He sido bendecido de encontrar gente más inteligente que yo, y ellos me ayudan a ejecutar la visión que tengo”, Russell Simmons, emprendedor de moda y estilo de vida y fundador de DEF Jam Recordings.
9. “Así que creo que lo que estoy diciendo es que debes preguntarte, ¿por qué estás jugando el juego?,” Matthew McConaughey, actor.
10. “Nunca tengas miedo de reírte de ti mismo, después de todo, podrías estarte perdiendo el chiste del siglo”, Joan Rivers, comediante.
11. “Ser abierto y observador de las personas y el mundo que te rodea es realmente importante. La gente tiene los mismos deseos y necesidades online y offline. La personalidad de las personas se mantiene constante. Se puede cambiar el formato, es decir, que sea más fácil para ellas comunicarse o utilizar las fotos en lugar de palabras, pero las necesidades humanas nunca cambian”, Caterina Fake, emprendedora tecnológica, fundadora de Flickr y Findery.

Fuente
11 frases motivadoras del 2014:


Angelina Jolie visita a desplazados en Irak

domingo, 25 de enero de 2015

Las familias deberían soltar el celular y ponerse a hablar

Cuando era niña
caminar
ir a la playa
cine
comer parrilla
viejo recuerdos



Las familias deberían soltar el celular y ponerse a hablar, ese es el mensaje central de un texto dado a conocer por el Vaticano este viernes en el que el papa Francisco expone que los celulares y los “medios de comunicación más modernos” pueden ser un obstáculo para la convivencia familiar.






1

SENTIRSE
IMORTAL



La primera enfermedad que Francisco mencionó es la de "sentirse inmortal e insustituible", sin defectos, privado de autocrítica. "Una Curia que no hace autocrítica y no se actualiza y no intenta mejorar es un cuerpo enfermo", dijo. Una Curia que no se autocritica, que no se actualiza, que no trata de mejorarse, es un cuerpo enfermo.
¡Una visita a un cementerio nos podría ayudar a ver los nombres de tantas personas, de las que en algunos casos quizá pensábamos que eran inmortales, inmunes e indispensables! Es la enfermedad del rico inconsciente del Evangelio, que pensaba vivir para la eternidad (Cf. Lucas 12, 13-21) y de quienes se convierten en dueños y superiores a todos, en vez de ponerse al servicio de los demás. Esta enfermedad deriva con frecuencia de la patología del poder, del “complejo de los elegidos”, del narcisismo que mira con pasión la propia imagen y no ve la imagen de Dios impresa en el rostro de los demás, especialmente de los más débiles y necesitados (Cf. “Evangelii Gaudium”, 197-201). El antídoto a esta epidemia es la gracia de sentirnos pecadores y de decir con todo el corazón: “Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer” (Lucas 17, 10).
2

EXCESO
DE ACTIVIDAD



La segunda enfermedad que citó fue el "exceso de actividad", de trabajo y los invitó a respetar las vacaciones y a dedicar momentos de descanso con la familia, algo que él personalmente no respeta. Es decir, quienes se sumergen en el trabajo, descuidando inevitablemente “la mejor parte”: sentarse a los pies de Jesús (cf. Lucas 10, 38-42). Por este motivo Jesús propuso a los discípulos “descansar algo” (cf. Marcos 6, 31), pues descuidar el necesario descanso lleva al estrés y a la agitación interior. El tiempo de descanso de quien ha cumplido con su misión es necesario, un deber y debe ser vivido seriamente: al transcurrir algo de tiempo con los familiares y al respetar las vacaciones como momentos de regeneración espiritual y física; es necesario aprender lo que enseña el Qohélet, que “hay un tiempo para cada cosa” (3, 1-15).
3

PETRIFICACIÓN MENTAL
Y ESPIRITUAL



La tercera enfermedad que acecha a los miembros de la Iglesia es la "petrificación mental y espiritual", le siguen el "exceso de planificación y funcionalismo", la "mala coordinación" y lo que llamó el "Alzheimer espiritual", que lleva a olvidar el fervor inicial. Es decir, de quienes tienen un corazón de piedra y son “duros de cerviz” (Hechos de los Apóstoles 7, 51-60); de quienes, con el tiempo, pierden la serenidad interior, la vivacidad y la audacia, y se esconden bajo documentos de papel, convirtiéndose en en “máquinas de burocracia” y no en “hombres de Dios” (cfr. Hebreos 3, 12). ¡Es peligroso perder la sensibilidad humana necesaria que nos permite llorar con quienes lloran y alegrarnos con quienes se alegran! Es la enfermedad de quienes pierden “los sentimientos de Jesús" (Cf. Filipenses 2, 5-11), pues su corazón, con el paso del tiempo, se endurece y se hace incapaz de amar incondicionalmente al Padre y al prójimo (cf. Mateo 22, 34-40). Ser cristiano significa “tener los mismos sentimientos de Jesucristo, sentimientos de humildad y de entrega, de desapego y generosidad”.
4

PLANIFICACIÓN EXCESIVA
Y DEL FUNCIONALISMO:



Cuando el apóstol planifica todo minuciosamente y cree que con una perfecta planificación todo avanza se convierte en un contable o asesor fiscal. Prepararlo todo bien es necesario, pero sin caer nunca en la tentación de querer encerrar y pilotar la libertad del Espíritu Santo, que siempre es más grande, más generosa que toda planificación humana (cf. Juan 3,8). Se ca en esta enfermedad porque “siempre es más fácil y cómodo sentarse en las propias posiciones estáticas e inmutables. En realidad, la Iglesia es fiel al Espíritu Santo en la medida en que no busca regularlo ni amaestrarlo… Amaestrar al Espíritu Santo… Él es frescura, fantasía, novedad” (Benedicto XVI, audiencia general del 1 de junio de 2005).
5

MALA
COORDINACIÓN



Cuando los miembros pierden la comunión entre ellos mismos y el cuerpo pierde su funcionalidad armoniosa y su temperanza, convirtiéndose en una orquesta que hace ruido, pues sus miembros no colaboran, no viven el espíritu de comunión y de equipo. Cuando el pie le dice al brazo: “no te necesito”, o la mano a la cabeza: “aquí mando yo”, causando de este modo malestar y escándalo.
6

ALZHEIMER
ESPIRITUAL



Es decir, la del olvido de “la historia de la Salvación”, de la historia personal con el Señor, del “primer amor” (Apocalipsis 2, 4). Se trata de una pérdida progresiva de las facultades espirituales, que en un periodo de tiempo más o menos largo provoca graves discapacidades en la personas, haciendo que sea incapaz de hacer nada autónomamente, viviendo en un estado de absoluta dependencia de sus visiones, con frecuencia imaginarias. Lo vemos en aquellos que han perdido la memoria del su encuentro con el Señor; en quienes no tienen el sentido deuteronómico de la vida; en quienes dependen completamente de su “presente”, de sus pasiones, caprichos, y manías; en quienes edifican a su alrededor muros y costumbres, convirtiéndose cada vez mas en esclavos de los ídolos que han esculpido con sus propias manos.
7

LA RIVALIDAD Y
DE LA VANAGLORIA

Cuando la apariencia, el color del vestido y las insignias honoríficas se convierten en el objetivo primario de la vida, olvidando las palabras de San Pablo: “Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo, buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás” (Filipenses 2, 1-4). Es la enfermedad que nos lleva a ser hombres y mujeres falsos y a vivir en un falso “misticismo”. El mismo san Pablo los define “enemigos de la Cruz de Cristo”, “cuya gloria está en su vergüenza, pues no piensan más que en las cosas de la tierra” (Filipenses 3, 19).
8

ESQUIZOFRENIA
EXISTENCIAL

Es la enfermedad de quienes viven una doble vida, fruto de la hipocresía típica del mediocre y progresivo vacío espiritual que doctorados y títulos académicos pueden llenar. Una enfermedad que afecta con frecuencia a quienes, tras abandonar el servicio pastoral, se limitan a los asuntos burocráticos, perdiendo el contacto con la realidad, con las personas concretas. Crean así su propio mundo paralelo, en el que dejan de lado todo lo que enseñan severamente a los demás y comienzan a vivir una vida escondida y con frecuencia disoluta. La conversión es sumamente urgente e indispensable para esta grave enfermedad (cfr. Lucas 15,11-32).
9

CHISMES Y DE LA MURMURACIÓN

De esta enfermedad ya he hablado muchas veces, pero nunca suficientemente: es una enfermedad grave, que comienza simplemente con una conversación y se adueña de la persona, haciendo que se convierta en “sembradora de cizaña” (como Satanás), y en muchas ocasiones en “asesina a sangre fría” de la fama de los propios colegas y hermanos Es la enfermedad de las personas cobardes que al no tener el valor de hablar directamente chismorrean por detrás. San Pablo advierte: “Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones para que seáis irreprochables e inocentes" (Filipenses 2, 14-18). Hermanos, ¡evitemos el terrorismo de los chismes!
10

DIVINIZAR A
LOS JEFES



Es la enfermedad de quienes cortejan a los superiores, esperando obtener su benevolencia. Son víctimas del afán de hacer carrera y del oportunismo, honran a las personas y no a Dios (cf. Mateo 23, 8-12). Son personas que viven el servicio pensando únicamente en lo que tiene que alcanzar y no en lo que tienen que dar. Personas mezquinas, infelices e inspiradas únicamente por el propio egoísmo fatal (cf. Gálatas 5, 16-25). Esta enfermedad podría golpear también a los superiores, cuando cortejan a algunos de sus colaboradores para obtener su sumisión, lealtad y dependencia psicológica, pero el resultado final es una auténtica complicidad.
11

LA INDIFERENCIA
HACIA LOS DEMÁS



Cuando cada quien piensa sólo en sí mismo y pierde la sinceridad y el calor de las relaciones humanas. Cuando el más experto no pone su conocimiento al servicio de los colegas menos expertos. Cuando se recibe una información y se guarda en vez de compartirla con los demás. Cuando, por celos o por falsa astucia se regodea al ver cómo cae el otro, en vez de ayudarle a levantarse y alentarle.
12

DE LA CARA
DE FUNERAL

Es decir, de personas hurañas y ceñudas, que consideran que para ser serios es necesario llenar el rostro de melancolía, de severidad y tratar a los demás -sobre todo a los que consideran inferiores- con rigidez, dureza y arrogancia. En realidad, la severidad teatral y el pesimismo estéril son a menudo síntomas de miedo y de inseguridad en sí mismo. El apóstol debe esforzarse para ser una persona cortés, serena, entusiasta y alegre que transmita felicidad allí donde se encuentra. Un corazón lleno de Dios es un corazón feliz, que irradia y contagia con la alegría a todos los que se encuentran a su alrededor. ¡Se ve inmediatamente! No perdamos por tanto el espíritu gozoso, lleno de humor, incluso autoirónico, que nos hace personas amables, incluso en las situaciones difíciles. ¡Qué bien nos sienta una buena dosis de sano humorismo! Nos ayudará mucho rezar con frecuencia la oración de santo Tomás Moro: yo la rezo todos los días, me ayuda (Cf. Oración del buen humor de santo Tomás Moro).
13

DE LA
ACUMULACIÓN



Cuando el apóstol trata de llenar un vacío existencial en su corazón acumulando bienes materiales, no por necesidad, sino solo para sentirse al seguro. En realidad, no nos podremos llevar ningún bien material, pues todos nuestros tesoros terrenos, aunque sean regalos, no podrán llenar nunca el vacío, es más, lo harán cada vez más exigente y profundo. A estas personas el Señor les repite: “Tú dices: ‘Soy rico; me he enriquecido; nada me falta’. Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo… Sé, pues, ferviente y arrepiéntete" (Apocalipsis 3, 17-19). La acumulación sólo da peso y hace más lento el camino de manera inexorable. Me estoy acordando de una anécdota: en una época, los jesuitas españoles describían a la Compañía de Jesús como “la caballería ligera de la Iglesia”. Recuerdo la mudanza de un joven jesuita que, mientras cargaba en un camión sus numerosos bienes (maletas, libros, objetos y regalos), alguien le dijo, con la sonrisa sabia de un viejo jesuita que le estaba mirando: “¿esta es la ‘caballería ligera de la Iglesia?”. Nuestras mudanzas son un signo de esta enfermedad.
14

DE LOS CÍRCULOS
CERRADOS



Cuando la pertenencia al grupito se vuelve más fuerte de la pertenencia al Cuerpo y, en algunas situaciones, a Cristo mismo. Esta enfermedad también nace siempre de buenas intenciones, pero, con el paso del tiempo, esclaviza a los miembros convirtiéndose en un “cáncer”, que pone en peligro la armonía del Cuerpo y causa tanto mal —escándalos— especialmente entre nuestros hermanos más pequeños. La autodestrucción o “el fuego amigo” de los conmilitones es el peligro más subrepticio. Es el mal que golpea desde dentro y, como dice Cristo, “todo reino dividido contra sí mismo queda asolado” (Lucas 11,17).
15

DEL BENEFICIO MUNDANO,
DEL EXHIBICIONISMO

Cuando el apóstol transforma su servicio en poder, y su poder en mercancía para obtener provechos mundanos o más poderes. Es la enfermedad de las personas que tratan incansablemente de multiplicar poderes y por este objetivo son capaces de calumniar, de difamar y de desacreditar a los demás, incluso en periódicos y en revistas, obviamente para exhibirse y demostrar que son más capaces que los demás. Esta enfermedad también hace mucho daño al cuerpo, porque lleva a las personas a justificar el uso de cualquier medio con tal de alcanzar tal objetivo, a menudo en nombre de la justicia y de la transparencia. Aquí me viene a la mente el recuerdo de un sacerdote que llamaba a los periodistas para contarles (e invitar) cosas privadas de los propios hermanos y parroquianos. Para él lo que contaba era sólo verse en las primeras páginas, pues así se sentía “poderoso e importante” causando tanto mal a los demás y a la Iglesia. ¡Pobrecito!


Fuente:
http://www.laprensa.hn/mundo/779401-410/papa-francisco-en-discurso-habla-de-las-15-enfermedades-de-la-curia
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