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miércoles, 6 de abril de 2016

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de ABRIL de 2016

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para
 cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras 
de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones
 las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la
 devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor
 amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de abril de 
2016 con una síntesis del comentario que 
ofrece el P. Frederic Fornos, S.J., 
Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La INTENCIÓN UNIVERSAL para ABRIL 2016 es:
 “Que los pequeños agricultores, 
reciban una remuneración justa por su precioso trabajo”.

COMENTARIO PASTORAL: Los proyectos de "créditos rurales"

[…] Es laudable el empeño del FIDA por promover las oportunidades de
 empleo en las comunidades rurales, con el fin de que, a largo plazo,
 no dependan de la ayuda exterior. La asistencia dada a los productores
 locales sirve para construir la economía y contribuye al desarrollo 
global de la nación implicada. En este sentido, los proyectos de "créditos rurales", 
destinados a ayudar a pequeños granjeros y trabajadores agrícolas que no

 tienen tierras propias, pueden relanzar la economía global y proporcionar mayor
 seguridad alimentaria para todos. Estos proyectos ayudan también a las
 comunidades indígenas a prosperar en su propia tierra y a vivir en armonía con
 su cultura tradicional, en lugar de verse obligadas a desarraigarse para buscar 
empleo en ciudades masificadas, llenas de problemas sociales, donde a menudo 
tienen que soportar condiciones de vida miserables.

Este enfoque tiene el mérito particular de volver a situar el sector agrícola en el l
ugar que le corresponde dentro de la economía y del tejido social de las naciones 
en vías de desarrollo. A este propósito, pueden dar una valiosa contribución 
las organizaciones no gubernamentales, algunas de las cuales están 
estrechamente vinculadas a la Iglesia católica y están comprometidas en la aplicación
 de su doctrina social. El principio de subsidiariedad requiere que cada grupo de
 la sociedad sea libre de dar su contribución al bien general. Con demasiada frecuencia,
 a los agricultores de las naciones en vías de desarrollo se les niega esta oportunidad, cuando su trabajo es explotado con codicia y su producción se desvía hacia 
mercados lejanos, con poco o ningún beneficio para la propia comunidad local.

Hace cerca de cincuenta años, mi predecesor el beato Papa Juan XXIII, a
 propósito de la tarea de labrar la tierra, dijo: "Los agricultores deben poseer 
una conciencia clara y profunda de la nobleza de su trabajo. Viven en plena 
armonía con la Naturaleza, el templo majestuoso de la creación. (...) 
El trabajo del campo está dotado de una dignidad específica" (Mater et 
Magistra, 144-145). Todo el trabajo humano es una participación en la providencia
 creadora de Dios todopoderoso, pero el trabajo del campo lo es de modo destacado.
 Una sociedad verdaderamente humana siempre sabrá cómo apreciar y 
recompensar adecuadamente la contribución que da el sector agrícola. 
Si se lo apoya y equipa como conviene, puede sacar a una nación de la
 pobreza y poner los fundamentos de una creciente prosperidad. […]

Discurso al Consejo de Gobierno del Fondo internacional de Desarrollo Agrícola
BENEDICTO XVI
20 de febrero de 2009














La INTENCIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN paraABRIL 2016 es:

 “Que los cristianos de África en medio de conflictos políticoreligiosos,
 sepan dar testimonio de su amor y fe en Jesucristo”.

COMENTARIO PASTORAL: La evangelización compete a todos los fieles cristianos

Como indicó claramente el Concilio Vaticano II, la obra de evangelización no 
está reservada al clero o a los religiosos, sino que compete a todos los fieles 
cristianos, que están llamados a proclamar el amor salvífico que han experimentado
 en el Señor Jesús (cf. Apostolicam actuositatem, 6). Aprecio los esfuerzos que
 habéis realizado para crear nuevas oportunidades con vistas a la formación 
catequística de los fieles y para salir al encuentro de los jóvenes, que se encuentran 
en ese momento decisivo de la vida en el que sienten el desafío de profundizar su 
relación con Cristo y con su Iglesia y en el que tratan de formar una familia propia.

Frente a los numerosos desafíos de la sociedad contemporánea, entre los cuales
 una cultura cada vez más secularizada y cada vez con menos oportunidades de
 trabajo digno, es fundamental que hombres y mujeres laicos sabios y comprometidos
 guíen a los jóvenes para que disciernan la orientación que darán a su vida y garanticen
 su futuro. Para un enfoque catequístico más eficaz también es importante 
seguir identificando y preparando a líderes cualificados, a fin de ayudar a formar a los f
ieles y, de este modo, hacer presente «la fragancia de la presencia cercana de Jesús 
y su mirada personal» (Evangelii gaudium, 169).

Queridos hermanos obispos, junto con los sacerdotes, los religiosos, las religiosas
 y los fieles laicos de vuestras Iglesias locales, estáis llamados a difundir esta fragancia
 de Cristo en Etiopía y Eritrea (cf. 2 Cor 2, 14). Muchos años de conflicto y de
 tensiones constantes, además de una pobreza difundida y condiciones de sequía,
 han causado mucho sufrimiento a la gente. Os agradezco los generosos 
programas sociales que, inspirados en el Evangelio, ofrecéis en colaboración 
con las distintas instituciones religiosas, caritativas y gubernativas, destinados a aliviar 
dicho sufrimiento.

En particular, pienso en los numerosos niños a los que asistís, los cuales sufren
 hambre y han quedado huérfanos a causa de la violencia y la pobreza. También 
pienso en los jóvenes que, de lo contrario, como muchos de sus amigos y 
familiares, querrían escapar de su país en busca de mayores oportunidades y
 corren el riesgo de perder la vida en viajes peligrosos. Y, naturalmente, siempre 
debemos recordar a los numerosos ancianos que, en medio de tantas dificultades, 
podrían ser así fácilmente olvidados. Vuestros esfuerzos por ellos, que dan un
 testimonio muy grande del amor de Dios entre vosotros, son una gracia extraordinaria 
para la gente. Que en vuestra amorosa preocupación por los pobres y los oprimidos
sigáis buscando nuevas oportunidades para cooperar con las autoridades civiles
 en la promoción del bien común.

Discurso a los Obispos de la Conferencia Episcopal de Etiopía y
 Eritrea en visita “Ad Límina Apostolorum”
PAPA FRANCISCO
9 de mayo de 2014

Fuente:






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