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CENTURIÓN, su fe mueve montaña

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Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole": "Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente". Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo". Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: 'Tienes que hacer esto', él lo hace". Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos". En cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar d...

Centurión

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Evangelio según San Lucas  7,1-10. C uando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún. Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor. Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: "El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga". Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: "Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque yo -que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes- cuando digo a uno: 'Ve', él va; y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirv...

CENTURIÓN, su fe mueve montaña

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Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole": "Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente".  Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo".  Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: 'Tienes que hacer esto', él lo hace".  Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos".  En cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y...

El Mesías - "el ungido"

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Escucha  " El Mesías "  Dios esta con nosotros   REY DE REYES ALELUYA,  ALELUYA ALELUYA   "DIOS ES DENTRO DE MI" "ME VINO DE DIOS" "TU REINARA  REY DE REYES" Dios es el camino a la felicidad, paz, amor  y libertad Creando conciencia de los beneficios de ayudar a los demás 

Centurión - Century

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Versículos en la Biblia    menciona la palabra CENTURIÓN  El centurión contestó: «Señor, ¿quién soy yo para que entres en mi casa? Di no más una palabra y mi sirviente sanará. Ellos respondieron: «El centurión Cornelio , hombre justo y temeroso de Dios, que goza de la estima de todos los judíos, recibió de un ángel de Dios la orden de conducirse a su casa para escuchar tus palabras».  Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigo s: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; El centurión conte stó: «Señor, ¿quién soy yo para que entres en mi casa? Di no más una palabra y mi sirviente sanará Pilato se extrañó de que Jesús hubiera muerto tan pronto y llamó al centurión para saber si realmente era así. Después de escuchar al centurión, P ilato entregó a José el cuerpo de Je...